LOS INCONVENIENTES DEL ENCALADO DE LOS
ÁRBOLES
Por: Daniel Rivas Torres
Arborista
Certificado ISA[1]
El encalado del tronco de
los árboles se realiza aún en muchas zonas de la Ciudad de México, como una
práctica heredada de la fruticultura donde puede ayudar a los árboles recién
plantados, injertados o podados para proteger al tronco de las radiaciones
solares. También se realiza con el argumento de mejorar la visibilidad de los
árboles para los automovilistas, principalmente cuando son de alineación. Otra razón
es que con el encalado se protege al árbol del daño por hormigas, plagas y
enfermedades. También se dice que es muy “estético” y da la impresión de que
los árboles están “bien cuidados”.
Realmente, el encalado es más lo que
perjudica que lo que beneficia a los árboles. Lo que puede estar sucediendo
actualmente es que la práctica del cuidado de los árboles sigue estando en
manos de los jardineros, que realizan con ellos actividades relacionadas más con
la agricultura y la forestería que con la arboricultura (aporque, encalado, cajeteo,
barrer debajo de la copa, desmoche, construir arriates alrededor del tronco, plantación
inadecuada, sobredensidad, son algunos ejemplos). También
tiene que ver con la baja capacitación del personal técnico y operativo dedicado
al cuidado de las áreas verdes. La arboricultura no figura en su currículum.
Aún no aparecen los arboricultores, arbolistas
o arboristas dedicados al cuidado del árbol urbano. La arboricultura es la ciencia y el arte del cuidado de los árboles,
arbustos y enredaderas en ambientes urbanos, con más de 100 años de trabajo de
investigación. Sin embargo, aún se desconoce en nuestro medio.
Entre los inconvenientes del
encalado del tronco de los árboles tenemos:
Todos los recursos de
personal, materiales y herramientas empleados actualmente en el encalado
deberían servir para realizar con los árboles las prácticas que realmente
necesitan:
El tríptico llamado
“Arbolado Urbano, recomendaciones para su cuidado” presenta algunas
alternativas.
Para hacer lo que se debe con los árboles
de la ciudad, más que dinero se requiere coordinación y buena voluntad para
hacer las cosas bien, para que perduren y algún día tengamos árboles de
calidad. También se necesita la capacitación del personal técnico y operativo
encargado de cuidar a los árboles. Mientras no tengamos estos ingredientes
sería mejor no hacerles nada, no “ayudarles”. Si quienes ahora pretenden
cuidarlos entendieran el lenguaje de los árboles, les sentirían decir: ¡no me ayudes compadre!
Mayo 21 de 2004.